ELEGIR DIFERENTE…LA TERAPIA PSICOANALÍTICA

Escrito por Isabel Garbanzo


Quienes buscan ayuda en la terapia psicoanalítica tienen la esperanza que es posible encontrar un camino para salir del sufrimiento que los aqueja. Desde las entrevistas preliminares es muy probable que descubran indicios de que este camino lo encontrarán, muy probablemente, en ellos mismos y con ayuda del psicoanalista.


Para que una terapia psicoanalítica sea eficaz es necesario que quien consulta reúna las siguientes características:


Que sufra: Si no hay un sufrimiento, si todo esta bien, pues no buscaría ayuda, ya que por lo menos en nuestro país aun persiste el mito de que quien busca ayuda psicológica es porque “esta loco”. No hay premisa más alejada de la realidad. En otros países ir a terapia se incluye en el presupuesto mensual, como cualquier otro gasto. Mas que gasto la terapia es una inversión, una que nos beneficia a nosotros mismos y a aquellos con quienes nos relacionamos.


Que no soporte más sufrir: Cuando se busca ayuda psicológica es porque el sujeto ha llegado a un punto tal de su sufrimiento en que está convencido que ya ha sido suficiente, que es momento de buscar ayuda para trabajar ese sufrimiento. Hay un detonante, algo sucedió muy puntualmente que lo hizo decidirse a buscar ayuda para tramitar el sufrimiento que padece, cualquiera que éste sea.


Que se cuestione sobre las causas de su sufrimiento: Muchos de los pacientes que llegan a la consulta se cuestionan porqué les pasa lo que les pasa, porqué sufren de esta manera particular, cómo es que han permitido llegar al punto en que están en sus vidas. No entienden qué los ha llevado a hacer lo que han hecho, a vivir como viven, a relacionarse como se relacionan y tampoco saben cómo ponerle un límite, cómo podrían hacerlo de otra manera.


Que confíe en el profesional al que acude: Es decir que el consultante le supone un saber a ese profesional ya que tiene la esperanza que éste sabrá cómo librarlo de su tormento. Puede ser que esta esperanza se base en el hecho que recibió una recomendación de alguien que se trata con ese psicoanalista, entonces si le ayudó a un conocido, seguramente podrá ayudarle a él. Puede ser también que en principio elijan al psicoanalista por conveniencia de ubicación, de horario, de honorarios, y todo esto ayuda, pero en esencia lo eligen porque le suponen un saber que les ayudará a tramitar su conflicto, su padecer.


Atravesar un tratamiento psicoanalítico, que “te den de alta”, no exime al paciente de los avatares de la vida, no es como una vacuna que asegura que todo irá bien, siempre queda algo de sufrimiento, ya que éste es parte de la vida. Pero si logrará que el paciente este en capacidad de analizar, cuestionar, de “verla venir”, de elegir diferente.


Lo que los psicoanalistas hacemos es intentar ayudar a nuestros pacientes a tramitar su sufrimiento y tener maneras alternativas para afrontar los inevitables sinsabores de la vida. Esto lo logramos gracias a nuestra formación teórica, que a diferencia de algunas otras disciplinas, nunca termina, estamos siempre en constante formación, supervisando los casos en que necesitamos dirección, atravesando nuestro propio análisis, teniendo el ferviente deseo de deslizarse en el mundo interno del paciente que nos habla para ayudarle a atravesar su sufrimiento. Tenemos la firme convicción de que estamos en capacidad de ayudarle, pero sobre todo, estamos claros en primera instancia que el paciente quiere ayudarse, tiene dudas, se hace preguntas, quiere modificar la manera en que sufre, en que se relaciona con los otros, quiere elegir diferente. De esto y más se trata la terapia psicoanalítica.


¿Y vos cómo sufrís? ¿Has considerado alguna vez que podrías buscar ayuda para resolver “tus rollos”?


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