EN LAS CRISIS…COMO EN EL MARATÓN…

Escrito por Isabel Garbanzo


Hay ciudades que tienen un cierto encanto, hay algo en el ambiente que hace que nos enamoremos de ellas. Ver caminando en las mismas calles, viajando en el metro a personas de muy diversas razas, géneros, nacionalidades, creencias religiosas, profesiones, es lo que me encanta de la ciudad de New York. En alguna ocasión me he sentado en Central Park solo a ver a tan distintas personas pasar, imaginar sus vidas, sus sueños, sus ilusiones, en esa gran ciudad es un deleite para mi mente.

Correr también es un deleite para mi mente y, a mi edad, nunca he pretendido demostrar nada, yo corro por mí, por las sensaciones de bienestar que me genera, sobre todo cuando termino. También lo hago por la disciplina, por la meta diaria de salir, por saber qué puedo lograrlo en mi tiempo, a mi ritmo. Algunas veces corro super bien, y otras no tanto, pero como en la vida, hay días de días, así lo vivo, hago las paces con eso.



Luego de unos años de correr me ilusioné con la idea de hacer mi primer maratón en la ciudad de New York y la meta era lograrlo antes de cumplir 60 años. Sin embargo, cuando hacia medias maratones pensaba, que esa era solo la mitad de la maratón, y tener energía para hacer otra vez esa distancia me parecía realmente impensable.

Las crisis en nuestras vidas se parecen a prepararse para lograr correr esos 42 kilómetros con 290 metros. No se logra de un día para otro, pero con un plan a mano, con el correcto acompañamiento profesional, con disciplina y con la meta en mente es posible lograrlo.

En la maratón, hay trucos que ayudan, como dividir la distancia total en 4 segmentos, que te permite ir logrando un objetivo a la vez. No es lo mismo pensar que ya recorrí 10K pero aún me faltan 32K, que pensar ya logré mis primero 10K, voy por el siguiente tramo de 10K. En las crisis podría ser una buena estrategia, vivir un día a la vez, no angustiarse tanto por el mañana, solo empiezo un día y agradezco al final de ese día por haberlo logrado. Un día a la vez, esa es una meta lograble.

Otro truco es ofrecer cada uno de esos segmentos de distancia o tiempo a algún propósito. Yo ofrecía el esfuerzo para lograr cada 10K por la recuperación de la enfermedad que estaban atravesando hijos de dos queridas amigas, ahí llevaba 20K. Otros 10K por cada uno de mis dos hijos y ya iba por los 40K. Los últimos 2K en honor a mi…y la suma daba 42K. La combinación de voy por 10K y éstos van con el propósito de…hace que tu mente se concentre en ese objetivo. En medio de una crisis vivir un día a la vez, y encontrar lo que esta crisis me está enseñando, es una combinación de tiempo y propósito que ayuda a ir sobreviviendo la situación.

Las crisis, al igual que la maratón, no son infinitas, tienen inicio y tienen fin, aunque cuando inician nos parezca que son interminables, que no tendremos las fuerzas para lograrlo. Buscar la ayuda de profesionales y ocupar nuestra mente en ser agradecidos cuando no hay mucho porque agradecer nos llevan, a un día, llegar al final de la crisis.

El plan de entrenamiento, de cuatro meses, para el maratón lo tomé y viví un día a la vez. El 03 de noviembre de 2019, en el Central Park, crucé la meta de pie, entera y orgullosa de mí misma.

A un año de esa hazaña para mí, en medio de la crisis económica y sanitaria por la pandemia del COVID-19, sigo viviendo un día a la vez, dividiendo el tiempo, y ayudando desde mi profesión a quienes puedo.

Ya llevamos ocho meses desde que esto empezó, tengo la convicción que juntos lograremos cruzar esa meta y la pandemia será sólo un recuerdo, sigamos intentándolo un día a la vez.

psicóloga – psicoanalista y consultora de RRHH para pequeñas empresas

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