AMOR INCONDICIONAL

Escrito por Nicole Loynaz


Cuando se trata del amor de pareja, se ha utilizado el termino del amor incondicional de manera ligera sin detenerse a pensar las implicaciones del mismo.


Se trata de una fantasía donde se pueda amar incondicionalmente y por ende ser correspondido en el amor de igual forma. El cine, el arte, la música, muchos mitos y cuentos, describen un amor de este tipo, que sería el ideal del amor romántico. Aunque para muchos esta idea es llamativa, tiene grandes repercusiones a la hora de construir un vinculo de pareja y lamentablemente está destinada a fallar.


Al principio de una relación, lo que se construye a partir del enamoramiento es una imagen del otro, una imagen que está impregnada de un ideal de amor de cada quién. La imagen del ideal que se tiene de alguien va a colisionar con la persona de la realidad. Los seres humanos tenemos una gran complejidad y somos entes que estamos en constante cambio, no se puede calzar a un ser humano dentro de un perfil especifico y menos aún dentro de un perfil que genere otro desde sus ideales.


A partir de ello se van a crear expectativas que correspondan a esa imagen que se ha construido. Muchas de esas expectativas no se van a cumplir, por el hecho de que inevitablemente va a surgir la diferencia, la otredad del otro, que no va a calzar con el ideal que se ha creado. Lo que lleva muchas veces a las decepciones amorosas.


En este punto el amor tiene una salida, que sería el de reconocer la diferencia del otro y tomarse el chance de conocerle en su realidad. Por otro lado, con la versión del amor incondicional, no hay campo para la diferencia, se niega esa realidad del otro y se espera que en algún momento entre en razón suponiendo que finalmente tomará la forma del ideal.


Lo que nos lleva al siguiente punto. En esa infinita espera, se sostiene una infinita entrega. Aquí tanto la entrega como la correspondencia se van a ver frustradas, ya que en esa otredad hay otra gran red de significantes que construyen su propio ideal del amor. Para unos amar va a significar una cosa y para otros va a significar otra. Entonces la constante entrega de lo que se desea para sí mismo, no va a corresponder con lo que el otro anhela del amor, lo que llevaría a otro momento de desencuentro importante dentro de la pareja.


No es lo que yo pensaba, no quiere lo que yo le doy, ni me corresponde donde yo quiero.


En este punto habría que detenerse a interesarse y determinar la forma que ama el otro, como también la forma que desea ser amado. El amor incondicional es ciego de igual manera en este punto, porque la persona a la que se ama dentro de esta percepción consiste de un ideal y no un ser complejo, separado e independiente. Se va a continuar, entonces, en la espera de que este corresponda en la misma forma en el amor, con la misma intensidad de entrega. La expectativa se convierte entonces en un ciclo de exigencia y desilusión, y se corre el peligro de eventualmente tornarse en odio.


La lógica del amor incondicional es también la lógica del amor-odio.


El amor incondicional cae aún en otro gran peligro. El de amar a pesar de cualquier cosa, amar sin limites. Una persona que ama de esta manera, fácilmente se va a someter a todo tipo de trato, o de maltrato, con el propósito de sostener la relación.


Puede llegar a extremos de abuso y agresión con la premisa de amar incondicionalmente al otro. Amarle a pesar de lo que sea, se convierte en un ordenamiento literal.


Por el contrario, el amor que toma en cuenta la otredad del otro se ordena de manera en la cual se reconocen y respetan los limites de cada parte, y para esto se necesitan reconocer y respetar los limites propios. En este otro tipo de amor hay una constante renuncia al ideal y un reconocimiento de la diferencia.


¿Que tal un amor que permite la diferencia?

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