EL TIEMPO EN NUESTRAS MANOS

Escrito por Tatiana Blanco


En estos días que recién hemos concluido un año e iniciamos uno nuevo, atravesamos un tiempo de transición, transitar implica el pasaje entre dos puntos o dos tiempos.

¿cómo es para cada uno ese pasaje?, ¿a qué ritmo hacemos ese tránsito?, ¿de qué forma particular concluimos este ciclo? y ¿cómo es que se da el siguiente inicio?


Hace varios días que he tenido la necesidad de volver al agua, nadar, una brazada tras otra siento que avanzo hacia algún punto aun cuando estoy en un espacio reducido, más bien creo que ese avance tiene que ver con que entre brazadas he tenido tiempo para pensar en el año que recién concluye, he recordado el ingenuo enero y febrero, un inicio de año cargado de proyectos, que se creían casi seguros; he pensado en mis amigos y la familia, con los que la red que conformamos ha soportado nuestras particulares circunstancias, en algunas ocasiones creo que si no fuese porque estaba en el agua se hubiesen notado los ojos húmedos, porque ese año trajo para todos perdidas y duelos, más cercanos o lejanos, pero todos hemos perdido; y esa perdida, como todas, abre pues un espacio, para la llegada de algo nuevo.


En mi tránsito entre años, he pensado en la importancia de respetar nuestros ritmos propios para hacer este pasaje, sin bien el código establecido marca que el 2020 se terminó el 31 de diciembre; hay tal vez muchos que aún no han concluido su 2020, o bien incluso habiéndolo concluido es posible que no para todos ha llegado aún a iniciar su siguiente ciclo.

El proceso entre calendarios es el mismo que hemos transitado cada año, pero el 2020 no fue, tal vez para nadie un año común; con lo que vale, darse un espacio para vivir este transito desde el respeto del ritmo propio y con la escucha consciente de las necesidades particulares, para que desde ahí cada uno tenga la posibilidad extraer sus propias conclusiones.


En las últimas semanas del año, de las frases más escuchadas estaba “que termine ya este 2020…” más todos los calificativos que hemos dicho y escuchado para referirnos a él; pero no porque haya un formalismo social estamos todos obligados a hacer un cierre, cuando de pronto nuestros procesos personales van en un tiempo distinto.


La importancia de poder pensarse ese cierre es lo que va a posibilitar que se produzca un espacio para iniciar un nuevo ciclo; más allá de que todos tenemos muchas ganas de un año nuevo cargado de momentos gratificantes, de más libertad y menos miedo, donde sean posibles los encuentros esperados; procuremos tomar en nuestras manos este tiempo, hagámoslo propio, hagamos con él lo que necesitemos, y una vez concluido este pasaje personal, les deseo un feliz inicio de su nuevo año.



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