Cuando el dolor se corta en la piel: el cutting
- Communitas

- Aug 12
- 2 min read
-Por Jéssica Millet.

En los últimos años, los cortes en la piel, el cutting, se han vuelto más visibles entre adolescentes y jóvenes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), cerca del 17 % de los adolescentes en el mundo ha llevado a cabo algún tipo de autolesión, con una mayor incidencia entre las mujeres de 13 a 18 años. En América Latina, estudios señalan que estas conductas se presentan con más frecuencia en jóvenes que atraviesan experiencias de aislamiento o presión social.
La clínica muestra que las jóvenes en su soledad recurren al cutting como una solución al dolor que les embarga, o la ansiedad social que sucita estar con los otros, por el desconcierto que le representa un cuerpo sexuado que despierta mientras despide su infancia, o por las violencias que reciben en su cuerpo. Son múltiples las causas. Con el filo del “cutter”, de la navaja o del cuchillo, expulsan una violencia encriptada en la piel. En cada corte hay alivio y en la secuencia de cortes las jóvenes dibujan un cuerpo que se quiere decir propio.
Lía, detrás de un gran “hoodie” azul en pleno verano, entra al consultorio y cuenta lo que acontece: “Cuando me corto, dejo de pensar, es como si todo el ruido en mi cabeza se apagara por un rato, después de ver la sangre, me siento más tranquila, pero luego, la culpa”.
El cutting es el intento de cada sujeto de hacer existir un borde, poner un límite al sufrimiento, allí donde el lenguaje no alcanza, el corte en su crudeza, testimonia un modo singular de aliviarse.
El desafío entonces no es borrar el acto, sino escuchar lo que en él se intenta decir y hacer con palabras recortes que le permitan al sujeto habitar su cuerpo.

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